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domingo, 27 de febrero de 2022

Un mar en un vaso de agua

 




Bolivia cuenta con salida al mar a través del territorio peruano, el cual fue cedido en 1992, por el expresidente Alberto Fujimori. En esa ocasión nadie dijo nada. 


Escribe: Gustavo Espinoza M.

Se suele decir “una tempestad en un vaso de agua”; pero como esta vez se trata del mar para Bolivia, y de la tempestad desatada luego de la entrevista que sostuviera Pedro Castillo con la CNN y en la que se abordara el tema. Bien se puede usar la licencia correspondiente y aludir al aquelarre que ha pretendido formar la “Prensa Grande”, presentando al Jefe del Estado como un “traidor a la Patria”, por haber siquiera pensando, en alguna ocasión -y hace seis años- en la posibilidad de preguntarle al pueblo peruano –vía de un referéndum- acerca de la posibilidad de facilitar un acceso al mar a nuestro vecino altiplánico.

 Es conocido el hecho que cuando la Fuerza Armada gobernaba, Morales Bermúdez ofreció a Bolivia una salida al Pacífico mediante un corredor bajo soberanía tripartida. Fue esa la primera oferta oficial que el Estado Peruano le hizo a la administración de La Paz para poner fin a una injusticia histórica, aquella que convirtiera en mediterráneos a los habitantes de Bolivia.

 No fue por cierto la única propuesta que se barajó en el siglo pasado. En 1992, y en medio de estrepitoso jolgorio de la reacción, Alberto Fujimori dio un paso más definido: otorgó a nuestro vecino un territorio de 2 kilómetros de extensión para que surgiera como por arte de Magia aquello que se llamó “Bolivia Mar”. 

No se recuerda la más mínima critica a esa propuesta, que hubiese provenido de la “Prensa Grande” o de las cúpulas de los partidos reaccionarios. Como en todo lo que hizo “el chinito de la yuca”, también allí el aplauso fue sonoro en los predios de la Clase dominante.

Pero no fue aquella una circunstancia exclusiva. En el 2010 Alan García, y a año siguiente Ollanta Humala, otorgaron diversas concesiones comerciales y aun el uso de zonas portuarias mediante Protocolos Ampliatorios a un país gobernado ya en ese entonces por Evo Morales, esa suerte de Satanás Indio, según la mirada de nuestra sacrosanta aristocracia virreinal que hoy resuella.

Y claro que, al hacerlo, levanta otra vez el lema de “El Mar de Grau”, asegurando que no puede ser concedido “a cualquiera”. Ni siquiera repara que todos los días los barcos pesqueros norteamericanos que operan libremente en nuestras 200 millas se llevan hasta el Santo y la Limosna, sin que el recuerdo del héroe de Angamos, les perturbe el sueño. ¿Y algo les dicen las bases militares estadounidenses en nuestro suelo?  

 No es Patriotismo, ni amor al Perú, lo que mueve hoy a la reacción a levantar esa banderilla en contra de Pedro Castillo. Es apenas el afán de remover los rescoldos del Patrioterismo que debiera existir -dicen- en el corazoncito de los peruanos –y sobre todo de los uniformados- a ver si de una vez dan un “Golpe” y destituyen a quien ha osado mancillar la memoria del Almirante, el único que existe en nuestra Marina de Guerra. 

El Mar de Grau no les importó nunca. Ni antes, cuando los atuneros yanquis hacían de las suyas; ni ahora, cuando REPSOL derrama seis mil barriles de Petróleo causando daños infinitos a nuestra bio diversidad y perjudicando severamente a centenares y aún miles de trabajadores del mar que sufren efectos de la barbarie que ha concitado la atención del mundo.     

Seis meses después del 28 de julio del 2021, el fascismo peruano llora a moco tendido porque no ha podido derribar al Jefe del Estado. Se ha valido de todas las argucias, ha impulsado todas las maniobras, ha puesto en marcha todos los operativos; pero nada le ha dado resultado.

A través de los “medios de opinión” con los que cuentan -el 100% de la TV, el 85% de la prensa escrita y el 70% de la hablada- ha dado rienda suelta a todas sus demandas y frustraciones: ha acusado de todo el Mandatario, lo ha llenado de improperios, lo ha descalificado a su antojo, se ha burlado de sus errores, lo ha denigrado con desprecio y vileza; pero no ha conseguido ni removerlo, ni hacerlo retroceder. Con todas sus limitaciones y precariedades –que son notorias- Castillo ha resistido a pie firme. Y por eso, lo odia más.

 Ningún Jefe de Estado en el Perú ha sido más acosado y atacado. Ninguno ha sufrido más el escarnio y el rechazo, ninguno ha sido más denigrado Por eso, cuando se desata ahora esta nueva ofensiva, el común de los peruanos -el que no cae en el juego siniestro de la reacción- simplemente ignora estos vejámenes. Pareciera que precisamente para ocultar la culpa de REPSOL, los voceros de la derecha han levantado la entrevista de CNN no como cortina de humo, sino de dólares, con la colusión de VOX, el engendro fascista de moda.

En los años 60 del siglo pasado el diario “La Prensa de Pedro Beltrán –el “neoliberal de la época”- acusó de “traición a la Patria” a un dirigente estudiantil Sanmarquino, y lo arrinconó hasta derrotarlo ¿Qué delito había cometido Juan Alberto Campos Lama, el Presidente de la FUSM, en ese entonces?  Hacer una declaración en un evento internacional, augurando que los conflictos fronterizos con Ecuador, se resolverían pacíficamente. La campaña demoledora se basó en un sólo argumento: El Perú no tiene ningún conflicto fronterizo pendiente. Sugerir la existencia de alguno, es Traición a la Patria.

Años después, Alberto Fujimori “resolvió” el conflicto fronterizo con el país del norte obsequiándole un territorio: Tiwinza. ¿Hablaron de Traición nuestros “patriotas”?  ¿Se rasgaron las vestiduras acusando al Nikei de haber “mancillado el honor nacional” con ese “obsequio”? ¿No dijeron que ese gesto había concluido finalmente con el litigio fronterizo con el país que presidia entonces el señor Mahuad? Y después, ¿no fundamentó García la necesidad de conceder salida a Bolivia? ¿También lo olvidaron? 

Este mar, el que se discute ahora, no tiene más tarea que unir a los; pueblos, no dividirlos.

No es patriotismo, ni amor al Perú, lo que mueve hoy a la reacción en contra de Pedro Castillo, por haber pensado en consultar al pueblo peruano sobre la posibilidad de facilitar una salida al mar a la vecina Bolivia.

jueves, 29 de julio de 2021

El Paititi: la ciudad de oro de los incas que fue saqueada por Fujimori-Montesinos

 


Escribe: Gunther Félix (Diario Tiempo 26)

Según el Padre Juan Carlos Polentini, el delito más grande que hizo Fujimori durante su gobierno fue el saqueo a la ciudad perdida de los Incas o el Paititi.

Del descubrimiento al saqueo. Un testimonio del padre Juan Carlos Polentini, ex párroco de Lares, en Cusco, revela el hallazgo de la ciudad perdida de los Incas y cómo esta habría sido saqueada y llevada a Japón por el gobierno del expresidente Alberto Fujimori.

Antes de hablar del saqueo, recordemos que cuando los conquistadores asesinaron a Atahualpa (1532), la nobleza inca decidió esconder el oro existente del Imperio hacia las entrañas de la selva, donde se encontraba el Paititi, un lugar inaccesible y seguro para los incas. Es así que mientras los españoles perseguían al subversivo Manco Inca, los grandes tesoros del Tahuantinsuyo fueron llevados al último refugio de los hijos del Sol.

Otro grupo, en cambio, llevó gran parte de las riquezas al Mantto, en la confluencia de los ríos Lares y Amparaes. Allí dieron cobijo a las estatuas de oro de los 14 incas, el disco del Sol y la cadena de Atahualpa. Como en ese entonces lo incas no sabían ni leer ni escribir, dejaron sobre una gran pared varias figuras y dibujos del tesoro. El hermoso mural era su inventario.

Por años, el Paititi fue muy buscado por los españoles que con el tiempo la llamaron bajo el nombre de El Dorado. Nunca la hallaron.

Cuenta el Padre Juan Carlos Polentini que durante su estadía en la parroquia de Lares (Cusco) visitó varias veces esos lugares, pues pertenecía a su jurisdicción parroquial. “Hice varias expediciones financiadas por exploradores que querían encontrar el Paititi. Como veía en ellos codicia por el oro, los desviaba por otro rumbo”, recordó en una entrevista.

Tras una ardua investigación y luego de publicar en 1999 su más grande obra “El Paititi – El Padre Otorongo”, Polentini deduce que es a partir de allí que el SIN y su líder se interesa por la famosa ciudad El Dorado. “En mi libro daba las coordenadas de la ciudad”, confesó. Según la ubicación, la ciudad perdida de los incas se encontraba en la meseta de Pantiacolla, cerca al Manu, en Madre de Dios.

En 1991 concluyó los servicios que el padre ofrecía en la parroquia de Lares. Durante buen tiempo no volvió a visitar el Mantto o el Paititi. Recién en 2003, regresó al Mantto durante una expedición junto a dos turistas rusos que, después de leer su libro, se contactaron con Polentini para conocer el lugar. Gran fue su sorpresa cuando vio que la entrada de recinto fue saqueada.

¿Quién fue? El expárroco de Lares reunió cabos sueltos: en 2000 leyó en un periódico limeño que la entonces Primera Dama del Perú, Keiko Fujimori, compró una finca en la sierra de Ica para sembrar cultivos de exportación, al cual solo se podía acceder en helicóptero; por esos mismos años se anunció la desaparición de un helicóptero del Ejército, algunos decían que se había caído patrullando la frontera con Ecuador. La noticia fue desmentida por la guarnición militar del norte del país.

Pero fue hasta el 2001, que le llegaron varios comentarios de la comunidad de San Antonio del Valle de Lacco: por muchos meses sobrevolaban helicóptero de ida y vuelta. Ese valle de Lacco era parte de la parroquia de Lares.

La confirmación del saqueo se escucharía en 2002, cuando un piloto del helicóptero declararía que dos años fue testigo de varios comentarios que hablaban que Fujimori robó el oro del Paititi con cinco helicópteros y se los llevó a Japón. Parte del oro había salido por Ica.

Es así que, en 2003, luego de corroborar el saqueo del Mantto, Polentini denunció el robo en la segunda edición de su libro. Como prueba de ella, están las fotografías que aún se observan en su libro. El oro extraído salvajemente ascendería a dos mil toneladas de oro. El saqueo más grande que se hizo en nuestro país. ¿Dónde está? ¿Sigue intacto o se fundió? Ese es el dilema.

 

miércoles, 27 de noviembre de 2019

La Nación no quiere políticos corruptos



Escribe: Luis Eloy Plasencia Torres.

La Nación no quiere políticos corruptos, por ello exigió al Presidente Martín Vizcarra echarlos del Congreso. Sin embargo el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) determinó  que los congresistas que fueron disueltos sí podrán postular en las Elecciones Congresales Extraordinarias del 26 de enero de 2020.
Por eso varios congresistas vendepatria, corruptos, apañadores de la corrupción y servidores de los poderosos se aprestan a regresar al Congreso, pese a que el pueblo en multitudinarias marchas los ha echado del hemiciclo para que no vuelvan más.
El caso más escandaloso de corrupción, en el que están involucrados los líderes de los partidos políticos más importantes del país, lo representa  Odebrecht, empresa brasilera mafiosa que pagó millonarios sobornos a cambio de obtener grandes contratos en obras públicas, lo que además acompañó con donaciones irregulares a las campañas electorales de los candidatos "ganadores"  a la Presidencia de la República.
Por ello están imputados los ex presidentes Alejandro Toledo (2001-2006), sobre quien pesa un pedido de extradición pendiente de ser resuelto por Estados Unidos; Ollanta Humala (2011-2016), para quien la Fiscalía pide 20 años de prisión; y Pedro Pablo Kuczynski  (2016-2018), en arresto domiciliario. También estaba investigado Alan García (1985-1990 y 2006-2011) hasta que el año pasado se suicidó con un disparo de arma de fuego en la sien cuando la Policía había llegado a su casa para detenerlo.
Por el mismo caso también están en prisión preventiva la líder opositora Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) y la ex alcaldesa de Lima Susana Villarán.
La Contraloría General de la República informó que los contratos suscritos con la empresa brasilera Odebrecht, entre 1988 y 2015, causaron al Perú un perjuicio económico de 283 millones de dólares. Y el más reciente informe de la Defensoría del Pueblo reveló, recientemente, que la corrupción generada por Odebrecht, le cuesta al país 12 mil millones de soles cada año.
En esta vorágine de corruptela -en la que autoridades se coluden con empresarios y narcotraficantes para enriquecerse a costa de plata del Estado-  estarían involucrados magistrados de primer nivel como el ex juez supremo César Hinostroza, y el ex Fiscal de la Nación Pedro Gonzalo Chávarry quienes son  investigados por supuestos vínculos con la organización criminal “Los Cuellos Blancos” y porque habrían pretendido archivar el caso de lavado de activos de Keiko Fujimori.
Así carentes de civismo y valores cristianos nuestras autoridades principales conducen el gobierno, promulgan y defienden leyes, y administran justicia. Y, pese a que hay uno que otro juez o fiscal probos y uno que otro congresista honesto, la situación política, social y económica del país se ha deteriorado.
En lo que se refiere al aspecto económico y social, el país va cuesta abajo. El gasto del gobierno del Presidente Vizcarra en los proyectos de sus 18 ministerios solo alcanzó el 43,36% en promedio, de un total de presupuesto para el Ejecutivo que asciende a los 16 mil 229 millones 878 mil 532 soles.
Es inadmisible que el Estado guarde tanto dinero cuando a los hospitales les falta camas y medicinas para atender a los enfermos, cuando hay niños que no pueden estudiar por la falta de escuelas y cuando es necesario construir obras públicas que generen trabajo e impulsen desarrollo en todas las regiones del país.
Por todo ello, es obvio que no habrá cambios importantes para el Perú con las próximas elecciones congresales, más aún cuando el tiempo que legislarán los nuevos congresistas será muy corto.
Empero nos alegra que dichas elecciones sean consecuencia de la protesta popular y felicitamos al Pueblo Peruano por haber obligado al Presidente a cerrar el Congreso. Además abrigamos la esperanza de que, en la contienda electoral próxima, los ciudadanos pensemos bien antes de votar para cerrarles el paso a los Mulder, a las Marthas Chávez y a tantos sinvergüenzas que se han aburguesado con la plata del pueblo y no deben volver jamás a contaminar el Congreso.
Necesitamos congresistas amantes de nuestra Patria, que legislen para lucha frontalmente contra la corrupción y la pobreza, que elaboren las bases legales de un país democrático, industrializado y próspero. Los nuevos congresistas sí pueden iniciar esta tarea histórica.
Compatriotas, el 26 de enero del 2020, antes de sufragar pensemos en la dignidad de nuestra Nación. Rechacemos con nuestro voto a los políticos corruptos porque  son destructores de la democracia y obnubilan el futuro del país. Votemos por gente honesta y patriota que son la esperanza de un Perú libre, justo y soberano.



 
 

Los efectos y lecciones del caso Odebrecht en el Perú



Mientras las revelaciones sobre el caso Odebrecht en el Perú siguen sucediéndose, particularmente tras la declaración de Jorge Barata a los fiscales, el Perú ya puede ir sacando lecciones y afrontar sus consecuencias en la política, la sociedad y la economía local. La Nación puede reforzar sus mecanismos de lucha contra la corrupción, tanto con prevención como con castigos ejemplares, y comenzar a educarse para que un caso similar no vuelva a ocurrir.
“UN SISTEMA DONDE GANE EL HONESTO”
Para señalar una posible consecuencia inmediata, el gerente general del Instituto Nacional de Economía, Diego Macera, indicó que, ante el parón en el crecimiento económico del Perú en los últimos años, la aprobación de la ley que reemplaza el decreto de urgencia 003 -el cual busca que las empresas investigadas como parte del caso Odebrecht puedan seguir operando y asegurar que le paguen una reparación al Estado- es clave. “Nos estamos jugando muchísimo, quizás no solo las expectativas de este año, sino de los siguientes”. La meta hacia el 2021, explicó, es crecer al 4% o 4.5%, lo que “depende de empezar a hacer las cosas bien hoy”.
Más allá de lo inmediato, Macera advirtió sobre los efectos que tiene para la ciudadanía ver a sus líderes políticos y/o empresariales, sus modelos de éxito, involucrados en caso de corrupción. “Si vemos que es alguien que nos decepciona, que no cumplió con nuestras expectativas, luego uno mismo se cuestiona para qué está siendo virtuoso, por qué no le estoy dando coima al policía. “Debemos de tratar de tener un sistema que permita que el honesto, el transparente sea el que gane”.
El economista lamentó que tengamos “un sistema [político] en el que la percepción es que solo triunfas si aceptas plata por aquí, si escondes la cuenta por allá”. “¿Qué estamos haciendo para fortalecer las elecciones internas de los partidos, para transparentar? No se trata de decir que nadie dé plata, porque entonces toda la plata que se quiera recaudar será negra”. También advirtió que si desde el Congreso no se empieza a tratar este problema “vamos a llegar a las elecciones del 2021 con exactamente el mismo problema y posiblemente las mismas consecuencias que vivimos hoy en el 2022 y 2023”.
En el Perú, el caso Odebrecht estalló con la revelación de una confesión de Marcelo Odebrecht, ex CEO de la empresa, según la cual sobornaron a funcionarios peruanos por 29 millones de dólares entre 2005 y 2014. A esto se sumarían los aportes a campañas.
CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO
El exprocurador Antonio Maldonado señaló que la corrupción en el Perú es un problema antiguo, bastante difundido en el país, que está en la política y las empresas, y que “ataca el concepto mismo de desarrollo de país”. “No basta el crecimiento económico, hay que acompañarlo con una construcción institucional que permita prevenir, investigar y sancionar rigurosamente todos los actos de corrupción, aseguró. Por esto, el caso Odebrecht es una oportunidad para “cerrar esta cuenta de la República con el tema de la corrupción como corresponde: con investigaciones rigurosas en estricto respeto al debido proceso y con sanciones ejemplares. Esto nos puede poner en la órbita de los estados modernos”.
Para Maldonado, hay tareas de corto, mediano y largo plazo en esta lucha. En el primer grupo están las sanciones ejemplares, que los protagonistas de los casos, respetando el debido proceso, vayan presos. “Son medidas de prevención general y especial en el ámbito penal, de renacimiento moral y de esperanza. Si esto no es así, va a seguir la antigua frase de ‘para mis enemigos la ley, para mis amigos todo’. También señaló la necesidad de reformas institucionales, no solo electorales, con un enfoque mucho más amplio y diverso”, así como “trabajos de largo plazo que van durar más allá de nuestra existencia: temas de educación y salud”.
El abogado, que como funcionario anticorrupción del Estado abordó el caso del gobierno de Fujimori, también señaló que luego de la caída de este régimen el Perú esperaba “un liderazgo comprometido con el Estado de derecho y la democracia”. Sin embargo, ocurrió lo contrario, ya que los próximos mandatarios “han traicionado” ambos principios. “Es difícil poder pedirle al ciudadano de a pie, al gobernador regional y local, al alcalde, una conducta distinta si el propio presidente no lo demuestra con su ejemplo”.
 REFORMA ELECTORAL INMEDIATA
Francisco Tudela, excanciller (1995-97) y vicepresidente (2000-01), señaló que a la luz de las declaraciones de Jorge Barata sobre aportes de Odebrecht a campañas electorales en el Perú, “el problema central acá es el sistema electoral”. “Distintos grupos compiten por el poder y esa competencia es muy cara. El Perú exige, por ejemplo, una valla para inscribir un partido de cientos de miles de firmas. Entiendo que reunirlas cuesta alrededor de un millón de dólares, sino dos. Eso es monstruoso: el que quiere entrar en política necesita ‘mecenas’, empresas que le paguen esa plata y que lo endosen, o gente de mucho dinero”.
Según el exministro, el problema parte de esos aportes a candidatos, quienes “se sienten moralmente endeudados con las personas que los han financiado". “Fijémonos que todos nuestros casos, tanto el de los ‘vladivideos’ como este: giran alrededor del tema de las campañas y se producen cuando vienen las campañas electorales. El corazón del problema está ahí, está identificado, ese es el campo en el que tenemos que actuar. Tenemos que ver qué hacemos con las firmas, con los costos de las campañas”.
Tudela señaló que los ‘vladivideos’ mostraron “un modus operandi que por desgracia y gran tristeza para el país sigue siendo el mismo”, con la diferencia de que “hoy no tenemos videos como entonces, todavía, y no podemos probar nada”. “No sabemos si hay registros de estos pagos y esto está por verse (…) En el caso Odebrecht y todo lo que ha señalado Barata, que no me atrevería a decir que es falso, el dinero lo traen los ‘doleiros’, los contrabandistas que se pegaban el dinero al cuerpo, que luego se coloca en maletines y se hacían las contribuciones en billetes a siete partidos, según Barata. Si Montesinos no se hubiese autofilmado cometiendo sobornos con empresarios, políticos, congresistas, todos hubieran podido negar haber recibido el dinero”.
El exministro agregó que el problema también está en cómo se dan las concesiones de obras públicas. “El sistema de concesiones ha estado atado al poder de dar leyes o decretos para regular esas mismas concesiones según convenga. Eso abre la puerta a la corrupción. Barata ha revelado corrupción electoral, pero también hay corrupción corporativa, judicial (…) Un sistema electoral que pone vallas imposibles y que es enormemente oneroso, genera necesariamente corrupción, es casi automático”. Acerca de cómo de resolver el problema con educación, señaló que lo básico es “identificar qué valores debemos enseñar” a los alumnos desde el Estado. (Fuente: RPP Noticias).

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Recluyen a Keiko Fujimori en la misma prisión donde estuvo Nadine Heredia



Keiko Fujimori, principal lideresa de la oposición en Perú, quedó  -desde el 01.11.2018- recluida en el anexo de mujeres de la prisión Santa Mónica, en el distrito limeño de Chorrillos, donde ya estuvo encarcelada por nueve meses Nadine Heredia, la esposa del expresidente Ollanta Humala.
Bajo un fuerte operativo de seguridad, Fujimori fue trasladada desde el calabozo del Palacio de Justicia, donde pasó la noche anterior, hasta la cárcel.
En el anexo de mujeres de la cárcel de Chorrillos hay alrededor de 300 presas, entre ellas una veintena por delitos de terrorismo en el marco del conflicto armado interno acontecido en el país entre 1980 y 2000.
Esta prisión suma un nuevo elemento común en las vidas de Fujimori y Heredia, enemigas políticas que nacieron ambas el 25 de mayo, de 1975 y 1976, respectivamente, y que ejercieron de primera dama de la nación.
La presidenta del partido Fuerza Popular deberá cumplir los 3 años de prisión preventiva que,  el 31 de octubre, le impuso el juez Richard Concepción Carhuancho por presuntamente haber ordenado a la cúpula de su partido lavar grandes cantidades de dinero para financiar su campaña para las elecciones presidenciales de 2011, que perdió ante Humala.
En este lote podría estar el millón de dólares que la constructora brasileña Odebrecht afirmó haber entregado a la campaña de Fujimori.
Por su parte, Heredia pasó nueve meses en prisión preventiva entre julio de 2017 y mayo de 2018 por un caso similar, en el que su marido y ella están investigados por presunto lavado de activos al supuestamente haber recibido tres millones de dólares de Odebrecht para la campaña electoral de 2011.
A Humala y Heredia les habían impuesto inicialmente una prisión preventiva por 18 meses, pero fueron liberados gracias a una sentencia del Tribunal Constitucional que consideró esa medida como excesiva.
Tanto la prisión preventiva para Fujimori como para Humala y Heredia fueron impuestas por el mismo juez, titular del Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de la Sala Penal Nacional.


lunes, 25 de junio de 2018

¿Puede la democracia peruana sobrevivir a la corrupción?



Por: Sonia Goldenberg (*)
LIMA — Después de casi veinte años de tratar de reconstruir su democracia, Perú todavía sigue luchando por encontrar una fórmula que le permita al gobierno funcionar sin corrupción. En los últimos años, una sucesión de presidentes peruanos está prófugos o en prisión. Y en la crisis política más reciente, Pedro Pablo Kuczynski, antes de cumplir dos años en la presidencia, se vio obligado a renunciar el miércoles 21 de marzo. Es hasta ahora la víctima de más alto perfil en la interminable progresión de escándalos que se ha extendido por toda América Latina.
Kuczynski no tuvo más remedio que dar un paso al costado tras la revelación de unos videos en los que aparecen funcionarios del gobierno ofreciendo sobornos a legisladores de la oposición en el Congreso para intentar evitar su destitución.
En el año 2000, videos grabados clandestinamente también ocasionaron el final abrupto del régimen autoritario de Alberto Fujimori, uno de los predecesores de Kuczynski. Fujimori, sentenciado a 25 años de cárcel en 2009 por violaciones a los derechos humanos y corrupción, fue liberado por un indulto presidencial en diciembre del año pasado como parte de un acuerdo para salvar la presidencia de Kuczynski. Pero esta vez, como Fujimori, Kuczynski no sobrevivió a los videos.
Y, sin embargo, pese a que los videos han arrojado luz sobre las transacciones turbias en las más altas esferas del poder en el Perú en las últimas décadas, la corrupción persiste. Ha sido más fácil expulsar o encarcelar a los presidentes que limpiar la política en el país.
En tres semanas, Perú será el anfitrión, ahora con Martín Vizcarra a la cabeza —el exvicepresidente de Kuczynski— de la Cumbre de las Américas, en la que participarán los jefes de Estado de los países de América, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No es una sorpresa que los grandes temas de la reunión sean mejorar la gobernabilidad democrática y el combate a la corrupción.
¿Puede una democracia sobrevivir y tener éxito en derrotar a una corrupción omnipresente? ¿Podrá la democracia del Perú desarrollar un sistema judicial lo suficientemente fuerte e independiente como para enfrentar el problema? Y si no, uno podría preguntarse: ¿por qué molestarse en celebrar elecciones que les dan a los políticos licencia para defraudar a los electores?
El modo en el que Perú resuelva esta crisis será crucial para América Latina, donde los sobornos a presidentes, ministros y candidatos de la constructora brasileña Odebrecht para obtener contratos públicos han desatado un escándalo que recorre el continente. Este año, mientras que la desilusión a la democracia aumenta, se llevarán a cabo elecciones decisivas en la región.
El drama que atraviesa Perú es un buen ejemplo. La corrupción está profundamente arraigada en la historia del país. Durante casi tres siglos de dominio colonial, el oro y la plata de los Andes fueron enviados a España. En 1821, en medio de una larga guerra que devastó el país y lo dejó en bancarrota, se declaró una república independiente con grandes sueños y aspiraciones. Pero desde el comienzo, en la construcción de los ferrocarriles y en la explotación de sus nuevas riquezas —como el guano de las islas y el caucho de la selva—, el país vio cómo su esplendor económico se desvanecía y dilapidaba rápidamente en un pantano de corrupción.
Más recientemente, el expresidente Alejandro Toledo está prófugo de la justicia en Estados Unidos. Ollanta Humala, otro expresidente, está en la cárcel mientras se le investiga por cargos de corrupción. Y la hija de Alberto Fujimori, Keiko, cuyo partido político, Fuerza Popular, obtuvo la mayoría en el Congreso peruano e instrumentó desde el principio la destitución de Kuczynski, está en investigación por corrupción y lavado de dinero. Ella también quiere ser presidenta y en la contienda electoral de 2016 fue derrotada por Kuczynski con una diferencia estrecha.
¿Deberíamos perder la esperanza? No lo creo, porque en los últimos veinticinco años el país ha progresado mucho. Perú acabó con una sangrienta guerra interna contra el grupo terrorista Sendero Luminoso, resolvió conflictos con sus vecinos, superó la hiperinflación, se convirtió en una democracia relativamente estable y, a pesar de su situación actual, tuvo crecimiento económico sostenido y logró reducir la pobreza.
¿Por qué erradicar la corrupción ha sido tan difícil? Las recetas para un buen gobierno y las estrategias contra la corrupción se conocen desde hace tiempo, pero su aplicación ha fallado estruendosamente.
Un tema clave es que la falta de control sobre el financiamiento ilegal de las elecciones presidenciales, combinado con las estructuras extremadamente endebles de los partidos políticos, ha convertido a las campañas electorales en una vía fácil para que algunos aventureros recién llegados a la política se hagan millonarios incluso antes de conquistar el poder. Los candidatos presidenciales en el Perú han sido financiados por Venezuela y Brasil, y el financiamiento de este último llegó a través de la asignación de contratos de infraestructura pública a empresas de construcción brasileñas seleccionadas previamente. Con ese mecanismo puesto en marcha, no debe extrañarnos que los peruanos sigan eligiendo a mercenarios como presidentes.
Ya hemos estado antes en esta situación. La corrupción se generalizó en la década de los noventa bajo el mandato de Alberto Fujimori. Su principal asesor, Vladimiro Montesinos, el infame jefe de los servicios secretos, corrompió a todo el espectro de la sociedad peruana sobornando a políticos, banqueros, empresarios, jueces, militares y periodistas a los que grababa en el acto, mientras hacía pirámides grotescas de dinero en efectivo y los extorsionaba. Cuando las cintas se exhibieron por la televisión en horario estelar se creó una comisión gubernamental formada por figuras respetadas para diseñar una estrategia exhaustiva y vigorosa contra la corrupción.
Irónicamente, el sucesor de Fujimori, Alejandro Toledo, cuya candidatura se centró en acabar con la corrupción, antes de llegar a la presidencia robó dinero de campaña donado por George Soros. Más adelante le pidió al representante de Odebrecht en el Perú un soborno de 35 millones dólares, de los que obtuvo tan solo 20 millones, y creó una nueva maquinaria de corrupción.
Hace una década, como ministro de Economía y Finanzas y primer ministro durante el gobierno de Toledo, Kuczynski supervisó un sistema que produjo el sobreprecio de las obras públicas. La compañía de Kuczynski tuvo contratos con Odebrecht mientras era servidor público.
¿Qué sigue ahora? Todavía no está claro si Kuczynski enfrentará cargos, pero está bajo investigación y el poder judicial ha allanado sus viviendas y le ha impedido salir del país. Su sucesor, Martín Vizcarra, quien tiene un récord público limpio, tendrá mucha presión para poner en práctica una estrategia efectiva que combata la corrupción.
Pero su posición es débil: Vizcarra será el nuevo mandatario hasta 2021, pero tendrá que ejercer su cargo con un congreso dominado por el partido de Keiko Fujimori.

El combate contra la corrupción requiere de instituciones sólidas y un liderazgo fuerte, y ninguno de los dos existen hoy en Perú. Muchos de los políticos con el poder e influencia para reformar el sistema han sido acusados de malos manejos en el pasado. Figuras clave en los sectores público y privado también se han beneficiado del sistema de corrupción imperante. Ellos son los más interesados en mantener el statu quo. ¿Ellos van a impulsar la necesaria reforma política que podría llevarlos a la cárcel?
Quizás la única ventaja que tiene Vizcarra es que, según las últimas encuestas, el Congreso de Perú es la institución más desacreditada y corrupta. Si logra movilizar la opinión pública para respaldar una campaña anticorrupción, podría obligar a los legisladores a apoyar algunos cambios por temor a ser expuestos. Vizcarra es un presidente accidental. El hecho de que nunca aspiró a ese cargo podría ser su arma política más poderosa.
(*) Sonia Goldenberg es periodista y documentalista. Fue directora del Comité de Protección a los Periodistas y realizó el documental “Poderoso caballero”, un exposé sobre los videos de la corrupción en el Perú.
Artículo publicado en el diario The New York Times, el 25 de marzo del 2018.

miércoles, 30 de mayo de 2018

¿Cuál fue el pacto con el fujimorismo?


“Martín Vizcarra sabe mucha más de lo que cuenta”, aseguró la Rosa María Palacios, en su programa Sin Guion. La conductora indicó que el presidente de la República y el premier César Villanueva habrían conspirado con el fujimorismo para llegar al gobierno.
Rosa María Palacios recordó que Vizcarra permaneció en Ottawa, sin opinar, durante los procesos de pedido de vacancia contra PPK. Mientras que César Villanueva se movió para presentar una moción de vacancia concertada entre los partidos políticos.
Además, indicó que Villanueva había asegurado en varias ocasiones que no iba a participar en el gobierno de sucesión. Sin embargo, terminó jurando como presidente del Consejo de Ministros.
Para la periodista, es muy extraño que Villanueva se muestre orgulloso en una fotografía junto al congresista Mamani, quien fue el operador del puntillazo que hizo que PPK se viera forzado a renunciar.
Tras ello, Rosa María Palacios indicó que la lección de esta experiencia significa que “cada vez que gane un presidente de la República y no pueda formar una mayoría parlamentaria, tiene que voltear atrás para ver si su vicepresidente le clava un cuchillo y se alía con la oposición”, expresó la conductora y agregó que “si esto es así, tenemos que cambiar la Constitución”
“Si cae el presidente, por muerte o renuncia, tiene que caer los dos vicepresidentes y convocarse de inmediato a elecciones, para que este círculo perverso no continúe”, aseveró.
De acuerdo con ello, Rosa María Palacios pidió al presidente y al premier que le digan a la población cuál fue el pacto con el fujimorismo, pues sino lo hacen no se estaría respetando la voluntad popular.
“Sería interesante que el presidente Martín Vizcarra nos contara lo que sabe, lo que sí sabe que hizo. No para llamarlo traidor sino para saber decirnos cómo fue que conspiró finalmente. ¿De qué se dio cuenta? ¿De que el presidente Kuczynski no estaba en capacidad? ¿Por qué aceptó las condiciones que puso el fujimorismo?”, anotó.
“Sería bueno que nos cuente qué condiciones puso el fujimorismo porque si no la sabemos no vamos a entender si hay posibilidad de reformas”, dijo Rosa María Palacios.
 “Tenemos que saber en qué condiciones se realiza este plan y este pacto. Hay muchas señales que el presidente Vizcarra lo sabe y no nos lo ha contado, y que el señor Villanueva lo sabe en detalle y no nos lo ha contado”, sentenció.

miércoles, 25 de abril de 2018

Por la democracia y la dignidad nacional, renuncie Presidente


Escribe: Luis Eloy Plasencia Torres.

evidente  que una mafia criminal controla el Congreso de la República y también el Poder Ejecutivo. Ella se ha enquistado en la mayoría parlamentaria de Fuerza Popular que lidera la eterna candidata presidencial, Keiko Fujimori, ex primera dama de la dictadura fujimontesinista que saqueó el país y pisoteó los derechos humanos durante diez años funestos de la historia nacional.
Así se desprende de los últimos acontecimientos políticos que han enlodado la dignidad del Perú ante los ojos del mundo. Entre ellos destacan: el indulto al ex dictador Alberto Fujimori, padre de la susodicha, ocurrido el 24 de diciembre del 2017, y la renuncia obligada del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, por corrupto, acaecida el 21 de marzo del presente año.
Ambos hechos están concatenados y aderezados con picardía, maldad, venganza, traición, egoísmo y desamor a la patria.  Responden a los intereses del fujimorismo y obedecen a un guion que parece haber sido elaborado por Vladimiro Montesinos y sus peones del SIN (Servicio de Inteligencia Nacional), personajes siniestros que fueron el cerebro y la mano derecha de la dictadura fujimorista. Veamos:
El artífice visible principal de la fuga indicada -disfrazada de indulto- fue el congresista Kenyi Fujimori, hijo del ex dictador liberado, quien con una serie de tretas otorgó votos de parlamentarios fujimoristas en contra de la vacancia de PPK a cambio del indulto en beneficio de su padre.
De esta manera,  el Chino dejó su cárcel dorada en la que estuvo preso 10 años, cuando debió cumplir una sentencia de 25 años de prisión por haber cometido actos de rapiña y crímenes de lesa humanidad en su gobierno dictatorial que duró diez años ( Del 28 de julio de 1990 al 21 de noviembre del 2000 ).
¿Pero por qué se vacó al ex Presidente PPK?
Simplemente por ladrón y mentiroso. A raíz de las denuncias sobre corrupción destapadas por la empresa brasilera Odebrecht, se descubrió que ésta le había pagado por labores de asesoramiento 782 mil 202.68 dólares americanos, dinero transferido a su empresa Wesfield Capital Partners. En ese entonces PPK se desempeñaba como ministro de Economía y jefe del Gabinete Ministerial durante el gobierno del ex presidente Alejandro Toledo.
Con ese destape de Odebrecht, el fujimorismo chantajeó con la vacancia presidencial a PPK para que éste indulte al ex dictador Alberto Fujimori, obteniendo así su principal objetivo como fuerza congresal. Tres meses después, a raíz del indulto negociado y a más evidencias de actos de corrupción de PPK, éste se vio obligado a renunciar al alto cargo que ostentaba.
¡La hicieron linda los hermanos Fujimori, liberaron a su padre burlando la ley y la voluntad popular!
Kenyi apoyado por el fujimorismo sacó al ex dictador de la cárcel, y Keiko con su partido Fuerza Popular -que tiene mayoría en  el Congreso- sacó de la Presidencia de la República a PPK, vengando así su derrota electoral.
La tragicomedia fujimontesinista continúa. Sus actores principales son Keiko y Kenyi, también Alberto Fujimori y las cabezas fujimontesinistas que actúan con perfil bajo y en la sombra, pero algún día aparecerán en escena. También hay actores secundarios: congresistas, empresarios, periodistas asalariados, políticos y otros.
Actualmente el escándalo gira en torno a Kenyi, a quien tildan de traidor y lo quieren desaforar. También están en la palestra los congresistas Moisés Mamani, Lourdes Alcorta, Juan Sheput, Guillermo Bocángel, Bienvenido Ramírez, el ex ministro Bruno Giuffra, entre otros.
Han olvidado -o nos quieren hacer olvidar- al ex dictador Alberto Fujimori quien está libre después de haber traicionado y cometido atrocidades contra el pueblo peruano. Este es el primer capítulo del guion retorcido elaborado por los fujimontesinistas.
Y así como van las cosas, la mafia del Congreso puede escribir un segundo capítulo de esa tragicomedia para tomar el poder total del país con artimañas maquiavélicas.
El actual Presidente del Perú, Martín Vizcarra -quien asumió el cargo el 23 de marzo del presente año, tras la renuncia de PPK-, ha decidido gobernar sujeto a ese Congreso fujimorista mafioso y criminal que no lo dejará gobernar.  Consideramos que, tras vergonzantes acontecimientos que han mancillado la dignidad de la Patria, debe renunciar al cargo y convocar a nuevas elecciones generales con el fin de que el pueblo limpie el Congreso y elija, democráticamente, un nuevo Presidente.
Por la democracia y la dignidad nacional, renuncie Presidente Vizcarra.