lunes, 25 de junio de 2018

PANORAMA POLÍTICO SHILICO


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Escribe: Ricardo Rojas Acuña (*)

LA HERMANA DE “COCO” URQUÍA
Ha sido confirmado por algunos dirigentes del MAS que la hermana del alcalde de Celendín, “Coco” Urquía, la dama Jaqueline Sánchez es pre candidata a la consejería regional por la provincia de Celendín. Al conocerse esta decisión, la dirigencia del MAS ha mostrado su total desacuerdo porque la elección se hizo a sus espaldas en forma antidemocrática. Esto empeora aún más la crisis política que viene atravesando el partido político del que parece ser dueño el alcalde “Coco Urquía”. La ambición de poder desmesurada de “Coco” Urquía está cavando la tumba del MAS en la provincia de Celendín.
De otro lado, la Oficina de Control Interno (OCI) viene investigando algunos casos que involucran la gestión de “Coco Urquía”. En los próximos reportes estaremos informando sobre este asunto espinoso.
LOS CANDIDATOS
En cuanto a la campaña electoral, por el momento podemos hablar de precandidatos ya que oficialmente estamos a la espera de las resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones que los acredite como candidatos.
Las movidas políticas continúan y ya se vislumbran preferencias de la ciudadanía para las elecciones del 07 de octubre:
-MAURO SILES ARTEAGA GARCÍA (ACCIÓN POPULAR).
- JOSÉ ELOY RODRÍGUEZ (SOMOS PERÚ).
- HERMITAÑO MARÍN (ALIANZA POR EL PROGRESO).
- MIGUEL BRIONES SILVA (CAJAMARCA SIEMPRE VERDE).
- ELMER ALAYA (PODEMOS PERÚ).
- GUIDO ARAUJO (UNIÓN POR EL PERÚ).
- JULIO CHÁVEZ (FRENTE REGIONAL DE CAJAMARCA).
 - SECUNDINO SILVA URQUÍA (FRENTE AMPLIO).



NUEVAS REGLAS EN ELECCIONES 2018



·        Las elecciones se realizarán en 25 regiones, 196 provincias y 1,874 distritos del país.
Las Elecciones Regionales y Municipales han sido ya convocadas para el domingo 7 de octubre del 2018 y según información del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), son casi 13,000 puestos en disputa, entre regidurías y alcaldías distritales y provinciales, así como consejerías y gobernaciones regionales.
Según la Asociación Civil Transparencia Perú, las elecciones se realizarán en 25 regiones, 196 provincias y 1,874 distritos del país. Se estima que estarán habilitados para sufragar 23’438,266 electores y que participarán 115 mil candidatos.
Una de las novedades de este proceso electoral son los cambios hechos como resultado de la reforma electoral iniciada en el Congreso e impulsada por organizaciones de sociedad civil, organismos electorales, la Comisión Presidencial de Integridad, grupos parlamentarios y el Poder Ejecutivo.
El cambio más importante es el que prohíbe la candidatura de personas con sentencia firme por terrorismo, apología del terrorismo, violación de la libertad sexual, tráfico ilícito de drogas, colusión, peculado y corrupción de funcionarios.
“Estas personas no podrán postular aunque hayan cumplido su condena (Ley 30717) lo que constituye un paso de especial relevancia en la perspectiva de elevar los estándares éticos de nuestras autoridades”, señaló Transparencia.
Se aprobaron también cambios en la legislación sobre financiamiento de organizaciones políticas y campañas electorales. La nueva ley prohíbe que personas condenadas o con prisión preventiva por delitos contra la administración pública, tráfico ilícito de drogas, minería ilegal, tala ilegal, trata de personas, lavado de activos o terrorismo aporten recursos a los partidos y campañas electorales (Ley 30689).
Mientras que los aportes superiores a una Unidad Impositiva Tributaria (UIT), que equivale a S/ 4,150, deben hacerse por medio de una entidad bancaria. Se prohíben los aportes de empresas peruanas o extranjeras y se eleva a 120 UIT el tope para los aportes.

Sin embargo, Transparencia lamentó que la nueva ley elimina la obligación de las organizaciones políticas (partidos, alianzas electorales y movimientos regionales) de presentar ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reportes de ingresos y gastos durante la campaña electoral; así, presentarán un único reporte cuando haya concluido todo el proceso electoral.
“Esto limita las facultades de supervisión de ONPE y afecta los derechos de los electores de contar con información para emitir un voto responsable e informado. La Ley tampoco contempla sanciones políticas para las organizaciones que, por ejemplo, reciban dinero de fuentes prohibidas. Se trata de graves deficiencias que deben ser corregidas para hacer frente a la penetración de intereses ilícitos en la política”, advirtió.
CRONOGRAMA
Según el nuevo cronograma electoral aprobado en el marco de la reforma, las elecciones regionales y municipales fueron convocadas el 10 de enero y ese mismo día venció el plazo para la inscripción de organizaciones políticas que deseen participar en las elecciones regionales y municipales de octubre.
El 19 de junio es la fecha máxima para la inscripción de listas de candidatos, incluyendo sus hojas de vida y planes de gobierno.
La nueva legislación elimina a las organizaciones políticas de nivel distrital y provincial (salvo aquellas que lograron su inscripción hasta el 10 de enero del 2018; Ley 30688) y faculta a las personas a postular en distritos, provincias o regiones, aunque no hayan nacido o vivido en ellas, aplicando el criterio del domicilio múltiple (Ley 30699).
La organización precisó que la posibilidad de modificar las reglas de juego una vez convocadas las elecciones ha quedado descartada gracias a la ley de intangibilidad de normas electorales (Ley 30682).
“De esta manera, la reforma electoral ha de continuar, profundizarse y perfeccionarse, pero las decisiones que se adopten serán de aplicación en futuros procesos electorales y no en las elecciones de octubre de este año. No podemos dejar de anotar que las propuestas sobre paridad y alternancia de hombres y mujeres en las listas lamentablemente no llegaron a debatirse, y que en materia de democracia interna no se produjo cambio alguno”, resaltó.



Día Mundial del Medio Ambiente



El Día Mundial del Medio Ambiente es un vínculo por medio del cual la Organización de Naciones Unidas (ONU) sensibiliza a la población mundial en relación a temas ambientales, intensificando la atención y la acción política. Los objetivos principales son brindar un contexto humano, motivar a las personas para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sustentable y equitativo; promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación para que el medio ambiente sea sostenible, pues esta garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero y seguro.
El Día Mundial del Medio Ambiente es un evento en el que se realizan múltiples actividades: concentraciones en calles, conciertos ecológicos, ensayos y competencias de afiches en escuelas y colegios, plantaciones de árboles, campañas de reciclaje y de limpieza, entre otras. Es, además, un suceso multimedial que lleva a periodistas a escribir y a hacer reportajes críticos acerca del ambiente, así como documentales televisivos, exhibiciones fotográficas, eventos intelectuales como seminarios, mesas redondas, conferencias, solo por nombrar algunos.
En muchos países esta celebración es una oportunidad de firmar o ratificar convenios internacionales y, algunas veces, establece estructuras gubernamentales permanentes relacionadas con el manejo ambiental y la planificación económica.
SE CELEBRA EL 5 DE JUNIO
Cada año, el Día Mundial del Medio Ambiente se organiza en torno a un tema y sirve para centrar la atención en una cuestión particular apremiante. El tema de este año, Sin Contaminación Por Plástico, hace un llamamiento a la población de todo el mundo en favor de un planeta sin contaminación por plásticos. La celebración de este día pretende hacernos conscientes de que nosotros mismos podemos cambiar hábitos en nuestro día a día para reducir la pesada carga de la contaminación de los plásticos en nuestra naturaleza, en nuestra vida silvestre y sobre nuestra propia salud.
El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución del 15 de diciembre de 1972.  Se celebra desde 1974 el 5 de junio de cada año, fecha con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo en 1972, cuyo tema central fue el Ambiente.

El Día del Campesino



En el Perú, el día del campesino, que inicialmente se denominó "Día del Indio", proviene de la fiesta del Inti Raymi que se realizaba durante el Imperio Incaico para celebrar el solsticio de invierno en los Andes y en agradecimiento al dios sol por sus beneficios.
Este día tiene una especial relevancia para un país agrícola como el Perú, por su trascendencia histórica, cultural y social, pues tanto en la antigüedad como en el presente, la agricultura es una de las mayores fuentes de sustento y trabajo para la población rural peruana, generando la mayor cantidad de mano de obra.
Esta festividad fue instituida por el presidente Augusto B. Leguía, denominándola Día del Indio mediante decreto supremo promulgado el 23 de mayo de 1930,​ como un homenaje al campesino peruano y a la población indígena. Durante el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado se promulgó la Ley de Reforma Agraria por Decreto Ley N° 17716 del 24 de junio de 1969,​ denominándose a esta fecha como "Día del campesino".
Cuenta Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los Incas:
“Nueve días duraba el celebrar la fiesta del Inti Raymi, con la abundancia del comer y beber que se ha dicho y con la fiesta y regocijo que cada uno podía mostrar; pero los sacrificios para tomar los agüeros no los hacían más del primer día, pasados los nueve, se volvían los curacas a sus tierras con licencia de su Rey, muy alegres y contentos de haber celebrado la fiesta principal de su dios el Sol” (Comentarios Reales de los Incas, Libro Sexto, Capítulo XXIII).
Actualmente, el día del campesino se celebra en muchas regiones con música y danzas típicas, ​ así como la venta de artesanía, motivo por el cual se realizan visitas turísticas al interior del país, siendo el Cusco el destino más concurrido debido a la representación del Inti Raymi.




El Congreso: Agencia de empleos



Por: Yuri Iván Zúñiga Castro (*).

A la fecha existen en el Congreso de la República un total de tres mil trabajadores, muchos de los cuales son allegados a congresistas y partidos que entran a trabajar a dicha institución a manera de pago por favores políticos; sea porque fueron aportantes a las campañas o tuvieron algún cargo de importancia en alguna agrupación política. El hecho es que hoy la sede del Poder Legislativo se ha convertido más en una agencia de empleos que en una institución de representación ciudadana.
Y es que a diferencia de los años 90 en donde el Congreso tenía un promedio de 800 trabajadores, la cantidad al año 2018 se ha cuadruplicado costándonos un total de 388 millones de soles al año. Lo más grave de todo es que varias de estas personas teniendo solo un año y medio de servicio (cuando lo mínimo son 5 años) ya se les quiere reconocer estabilidad laboral, algo que preocupa pues muchas de estas personas son allegadas a Fuerza Popular.
Así lo demuestra la entrada de 109 "periodistas" a los despachos de los congresistas de esta agrupación, en donde su labor es básicamente el trabajo en redes sociales, lo que despierta la suspicacia de la abundancia de trolls en diferentes redes como Facebook, Twitter, etc. Sin dejar de lado las comisiones de investigación con una abundancia de asesores y pocos resultados, tales como Lava Jato (que tiene 30 asesores) o Madre Mía, presididas por Rosa Bartra y Héctor Becerril.
Y encima gastan en flores, turrones, computadores, frigobar, televisores para el mundial. La censura a Luis Fernando Galarreta Velarde, Presidente del Congreso de la República, debe ser el inicio del cierre del Parlamento que no nos representa.
 (*) El líder anticorrupción del Ilustre Colegio de Abogados de Lima. Reg. CAL 4100


¿Puede la democracia peruana sobrevivir a la corrupción?



Por: Sonia Goldenberg (*)
LIMA — Después de casi veinte años de tratar de reconstruir su democracia, Perú todavía sigue luchando por encontrar una fórmula que le permita al gobierno funcionar sin corrupción. En los últimos años, una sucesión de presidentes peruanos está prófugos o en prisión. Y en la crisis política más reciente, Pedro Pablo Kuczynski, antes de cumplir dos años en la presidencia, se vio obligado a renunciar el miércoles 21 de marzo. Es hasta ahora la víctima de más alto perfil en la interminable progresión de escándalos que se ha extendido por toda América Latina.
Kuczynski no tuvo más remedio que dar un paso al costado tras la revelación de unos videos en los que aparecen funcionarios del gobierno ofreciendo sobornos a legisladores de la oposición en el Congreso para intentar evitar su destitución.
En el año 2000, videos grabados clandestinamente también ocasionaron el final abrupto del régimen autoritario de Alberto Fujimori, uno de los predecesores de Kuczynski. Fujimori, sentenciado a 25 años de cárcel en 2009 por violaciones a los derechos humanos y corrupción, fue liberado por un indulto presidencial en diciembre del año pasado como parte de un acuerdo para salvar la presidencia de Kuczynski. Pero esta vez, como Fujimori, Kuczynski no sobrevivió a los videos.
Y, sin embargo, pese a que los videos han arrojado luz sobre las transacciones turbias en las más altas esferas del poder en el Perú en las últimas décadas, la corrupción persiste. Ha sido más fácil expulsar o encarcelar a los presidentes que limpiar la política en el país.
En tres semanas, Perú será el anfitrión, ahora con Martín Vizcarra a la cabeza —el exvicepresidente de Kuczynski— de la Cumbre de las Américas, en la que participarán los jefes de Estado de los países de América, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No es una sorpresa que los grandes temas de la reunión sean mejorar la gobernabilidad democrática y el combate a la corrupción.
¿Puede una democracia sobrevivir y tener éxito en derrotar a una corrupción omnipresente? ¿Podrá la democracia del Perú desarrollar un sistema judicial lo suficientemente fuerte e independiente como para enfrentar el problema? Y si no, uno podría preguntarse: ¿por qué molestarse en celebrar elecciones que les dan a los políticos licencia para defraudar a los electores?
El modo en el que Perú resuelva esta crisis será crucial para América Latina, donde los sobornos a presidentes, ministros y candidatos de la constructora brasileña Odebrecht para obtener contratos públicos han desatado un escándalo que recorre el continente. Este año, mientras que la desilusión a la democracia aumenta, se llevarán a cabo elecciones decisivas en la región.
El drama que atraviesa Perú es un buen ejemplo. La corrupción está profundamente arraigada en la historia del país. Durante casi tres siglos de dominio colonial, el oro y la plata de los Andes fueron enviados a España. En 1821, en medio de una larga guerra que devastó el país y lo dejó en bancarrota, se declaró una república independiente con grandes sueños y aspiraciones. Pero desde el comienzo, en la construcción de los ferrocarriles y en la explotación de sus nuevas riquezas —como el guano de las islas y el caucho de la selva—, el país vio cómo su esplendor económico se desvanecía y dilapidaba rápidamente en un pantano de corrupción.
Más recientemente, el expresidente Alejandro Toledo está prófugo de la justicia en Estados Unidos. Ollanta Humala, otro expresidente, está en la cárcel mientras se le investiga por cargos de corrupción. Y la hija de Alberto Fujimori, Keiko, cuyo partido político, Fuerza Popular, obtuvo la mayoría en el Congreso peruano e instrumentó desde el principio la destitución de Kuczynski, está en investigación por corrupción y lavado de dinero. Ella también quiere ser presidenta y en la contienda electoral de 2016 fue derrotada por Kuczynski con una diferencia estrecha.
¿Deberíamos perder la esperanza? No lo creo, porque en los últimos veinticinco años el país ha progresado mucho. Perú acabó con una sangrienta guerra interna contra el grupo terrorista Sendero Luminoso, resolvió conflictos con sus vecinos, superó la hiperinflación, se convirtió en una democracia relativamente estable y, a pesar de su situación actual, tuvo crecimiento económico sostenido y logró reducir la pobreza.
¿Por qué erradicar la corrupción ha sido tan difícil? Las recetas para un buen gobierno y las estrategias contra la corrupción se conocen desde hace tiempo, pero su aplicación ha fallado estruendosamente.
Un tema clave es que la falta de control sobre el financiamiento ilegal de las elecciones presidenciales, combinado con las estructuras extremadamente endebles de los partidos políticos, ha convertido a las campañas electorales en una vía fácil para que algunos aventureros recién llegados a la política se hagan millonarios incluso antes de conquistar el poder. Los candidatos presidenciales en el Perú han sido financiados por Venezuela y Brasil, y el financiamiento de este último llegó a través de la asignación de contratos de infraestructura pública a empresas de construcción brasileñas seleccionadas previamente. Con ese mecanismo puesto en marcha, no debe extrañarnos que los peruanos sigan eligiendo a mercenarios como presidentes.
Ya hemos estado antes en esta situación. La corrupción se generalizó en la década de los noventa bajo el mandato de Alberto Fujimori. Su principal asesor, Vladimiro Montesinos, el infame jefe de los servicios secretos, corrompió a todo el espectro de la sociedad peruana sobornando a políticos, banqueros, empresarios, jueces, militares y periodistas a los que grababa en el acto, mientras hacía pirámides grotescas de dinero en efectivo y los extorsionaba. Cuando las cintas se exhibieron por la televisión en horario estelar se creó una comisión gubernamental formada por figuras respetadas para diseñar una estrategia exhaustiva y vigorosa contra la corrupción.
Irónicamente, el sucesor de Fujimori, Alejandro Toledo, cuya candidatura se centró en acabar con la corrupción, antes de llegar a la presidencia robó dinero de campaña donado por George Soros. Más adelante le pidió al representante de Odebrecht en el Perú un soborno de 35 millones dólares, de los que obtuvo tan solo 20 millones, y creó una nueva maquinaria de corrupción.
Hace una década, como ministro de Economía y Finanzas y primer ministro durante el gobierno de Toledo, Kuczynski supervisó un sistema que produjo el sobreprecio de las obras públicas. La compañía de Kuczynski tuvo contratos con Odebrecht mientras era servidor público.
¿Qué sigue ahora? Todavía no está claro si Kuczynski enfrentará cargos, pero está bajo investigación y el poder judicial ha allanado sus viviendas y le ha impedido salir del país. Su sucesor, Martín Vizcarra, quien tiene un récord público limpio, tendrá mucha presión para poner en práctica una estrategia efectiva que combata la corrupción.
Pero su posición es débil: Vizcarra será el nuevo mandatario hasta 2021, pero tendrá que ejercer su cargo con un congreso dominado por el partido de Keiko Fujimori.

El combate contra la corrupción requiere de instituciones sólidas y un liderazgo fuerte, y ninguno de los dos existen hoy en Perú. Muchos de los políticos con el poder e influencia para reformar el sistema han sido acusados de malos manejos en el pasado. Figuras clave en los sectores público y privado también se han beneficiado del sistema de corrupción imperante. Ellos son los más interesados en mantener el statu quo. ¿Ellos van a impulsar la necesaria reforma política que podría llevarlos a la cárcel?
Quizás la única ventaja que tiene Vizcarra es que, según las últimas encuestas, el Congreso de Perú es la institución más desacreditada y corrupta. Si logra movilizar la opinión pública para respaldar una campaña anticorrupción, podría obligar a los legisladores a apoyar algunos cambios por temor a ser expuestos. Vizcarra es un presidente accidental. El hecho de que nunca aspiró a ese cargo podría ser su arma política más poderosa.
(*) Sonia Goldenberg es periodista y documentalista. Fue directora del Comité de Protección a los Periodistas y realizó el documental “Poderoso caballero”, un exposé sobre los videos de la corrupción en el Perú.
Artículo publicado en el diario The New York Times, el 25 de marzo del 2018.