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viernes, 22 de marzo de 2019

¡Fuera yanquis de Venezuela!



Escribe: Luis Eloy Plasencia Torres.

Otra victoria de Venezuela se dio el 23 de febrero del presente año, cuando autoridades, pueblo y ejército dirigidos por su Presidente, Nicolás Maduro, impidieron que el imperialismo norteamericano vulnere su frontera so pretexto de ayuda humanitaria.
Ese intento criminal de los Estados Unidos (EE.UU.) en contra de Venezuela fue apoyado por los presidentes de Chile, Colombia y Brasil  -Sebastián Piñera, Iván Duque Márquez,  y  Jair Bolsonaro, respectivamente- quienes recibieron y acompañaron a los gringos invasores en su intento asolapado y fallido de generar una guerra para derrocar al régimen socialista -en ciernes- de los llaneros.
Cúcuta, que separa a Colombia de Venezuela, y Santa Elena de Uairén, en la frontera con el estado brasileño de Roraima fueron los puntos estratégicos elegidos por los yanquis para penetrar en territorio venezolano con el cuento de la “ayuda humanitaria”.
Aunque, de acuerdo a normas internacionales de solidaridad y paz entre los países del mundo,  ese tipo de ayuda debe ser canalizada a través de las Naciones Unidas y la Cruz Roja Internacional, mas no por un país agresor como lo es Estados Unidos de Norteamérica.
Y es que detrás de este circo está la ambición desmesurada del imperio norteamericano por el petróleo, minerales y otras riquezas que tiene Venezuela. Por ello despotricaron y despotrican contra el comandante Hugo Chávez -el padre del socialismo democrático en Latinoamérica- y también contra Nicolás Maduro camarada leal y conductor valeroso de la revolución bolivariana.
La mayoría de las naciones del mundo conoce el corazón de Donald Trump -imbuido de egoísmo y odio contra los migrantes latinoamericanos-, al extremo que se apresta a construir un inmenso muro en la frontera con México para impedir el ingreso de mejicanos, país hermano al que Estados Unidos, mediante dos años de guerra (1,846-1,848), le arrebató la mitad de su territorio, equivalente a 2 millones de kilómetros cuadrados.
Él, Donald Trump, ha impulsado la migración masiva de venezolanos, pero les cierra las puertas de su país a los compatriotas de Maduro.
El Mandatario gringo que habla de compasión y ayuda humanitaria para los pueblos pobres, se olvida de Haití. La historia devela, por ejemplo, que Estados Unidos mantuvo una ocupación en Haití durante 20 años en los cuales introdujo la segregación racial, el régimen de trabajos forzados y convirtió al Banco Nacional haitiano en una sucursal del National City Bank de Nueva York.
Haití fue catalogado -junto a El Salvador y algunos países africanos- como un "agujero de mierda" por el presidente de Estados Unidos Donald Trump, según recogió el periódico The Washington Post, en el presente año. En esa nación vecina, viven más de 11 millones de personas y la esperanza de vida es de 64 años, según las estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La pregunta cae de madura, ¿por qué Trump y sus ayayeros -Piñeira, Duque y Bolsonaro y otros mandatarios serviles del imperio- no llevan ayuda humanitaria a los haitianos y a otras naciones pobres de este continente que sufren los estragos que produce el capitalismo  dependiente promovido por los Estados Unidos?
Según un estudio publicado recientemente por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), el  bloqueo financiero internacional contra Venezuela -dirigido por Trump y sus aliados-   ha supuesto pérdidas de 350.000 millones de dólares en producción de bienes y servicios entre 2013 y 2017, lo que equivale a entre 8.400 y 12.100 dólares por cada venezolano o al Producto Interior Bruto (PIB) de aproximadamente un año y medio.
Esa crisis creada por el neoliberalismo es la que la oposición y los EE.UU. pretendieron combatir con una “ayuda humanitaria” promocionada con artistas internacionales.
Sin embargo, lo que digan los presidentes y las empresas periodísticas subyugados al capital sangriento de los Estados Unidos ya no convencen. No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. El pueblo latinoamericano y millones de ciudadanos del mundo vemos que el imperio norteamericano pretende desestabilizar -con bloqueo económico y campañas mediáticas- al gobierno que lidera Nicolás Maduro quien fue reelegido en elecciones democráticas realizadas el domingo 20 de mayo del 2018 para el periodo 2019-2025.
En esa contienda democrática, el actual Mandatario de Venezuela superó largamente a sus contendores por lo que fue reconocido como el primer presidente que ganó unas elecciones con un margen de diferencia superior al 40 % con respecto al segundo.
Su histórica victoria fue reconocida por veedores internacionales, entre los que destacó Rodríguez Zapatero, exjefe del Gobierno de España, quien calificó la jornada electoral como pacífica. El dictamen del proceso también tuvo el respaldo del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) cuyo presidente, el ecuatoriano Nicanor Moscoso, dijo que "estas elecciones deben ser reconocidas por todos, porque son resultado de la voluntad del pueblo venezolano".
Por su parte China, Bolivia, Rusia e Irán, entre otros países, llamaron a reconocer dichos resultados electorales.
Empero, los enemigos de Maduro lo califican de dictador e incapaz para gobernar y están pidiendo intervención militar extranjera para sacarlo del poder y reemplazarlo por un títere de los EE.UU. como lo es el opositor Juan Guaidó  quien, siendo  jefe de la Asamblea Nacional, se proclamó presidente del país caribeño el pasado 23 de enero.
Esa pretensión invasora de Donald Trump y sus aliados es “justificada”, hipócritamente,  en nombre de la democracia y de la crisis en Venezuela.
Aunque, hasta el momento, ha sido denegada por las Naciones Unidas e incluso por el Grupo de Lima, porque al dar luz verde a esa incursión sanguinaria y abusiva del imperio sentaría un peligroso precedente que atentaría contra la paz, el desarrollo y la libertad de los países de este continente y otras partes del mundo.
De otro lado, en la patria del Libertador Simón Bolívar, millones de venezolanos han salido a las calles haciendo flamear su bandera nacional, vitoreando el nombre de su Presidente y condenando la intromisión de los Estados Unidos  en asuntos internos de su país.
Vemos, reitero, el bloqueo económico, calumnias y agresiones de los yanquis y opositores en perjuicio de Venezuela -cuna de revolucionarios- , por el solo hecho de que aquella Nación defiende sus recursos naturales y su soberanía, y por haber escogido un régimen político, social y económico distinto al capitalismo dependiente.
Pero también nos emociona ver la movilización masiva y la lucha heroica del pueblo venezolano en defensa del socialismo, convencido que ha escogido el camino correcto para arribar a un futuro mejor.
Por todo ello y en defensa de la democracia, de la justicia social, de la libre determinación de los pueblos y la soberanía nacional, decimos: ¡Fuera yanquis de Venezuela!

  


domingo, 3 de septiembre de 2017

Trump saca la garra




Escribe: César Lévano (*).        
Hace casi dos siglos que un publicista estadounidense proclamó que el “destino manifiesto” de los Estados Unidos era adueñarse de toda América. Eso es desde entonces teoría y práctica del imperio. Ese es el hilo rojo, manchado con sangre, de la historia del imperialismo yanqui. El viernes último, el presidente Donald Trump ratificó que esa sigue siendo la estrategia de la Casa Blanca.
“No voy a descartar una opción militar”, ha dicho Trump. Y ha precisado: “Tenemos tropas en todo el mundo, en lugares que están muy lejos. Venezuela no está muy lejos”.
La amenaza no es solo verbal. Los Estados Unidos tenían en el 2008, según informó el Pentágono, 865 bases en 48 países. Analistas militares creen que hoy sus bases llegan a 1.250 ubicadas en cien países. En la América Latina poseen 36 bases oficialmente registradas, así como otras que no se mencionan, como las tres que tiene en el Perú.
¿Contra quién se preparan esas fuerzas? El caso de Paraguay sugiere una respuesta. Los gringos manejan ahí la base militar “Mariscal Estigarribia”, que puede alojar 20 mil soldados y que está cerca, ¡qué casualidad! del acuífero Guaraní, la mayor reserva de agua dulce del mundo.
Tampoco es casual que los Estados Unidos tengan puesta la codicia en Venezuela, que en la cuenca del Orinoco tiene la mayor reserva de petróleo y gas del planeta.
Sorprende que varios de los cancilleres que acompañaron la operación Luna en Lima sean de países que han sufrido invasiones y anexiones estadounidenses. Amigos peruanos me trajeron en días recientes el libro El socialismo latinoamericano, del economista y combatiente del sandinismo. En esas páginas hay un registro de las agresiones yanquis a países de nuestro continente.
México es la víctima mayor. Entre 1846 y 1848 los Estados Unidos se apoderaron de la mitad del territorio mexicano. Ese suelo está repartido entre los estados de Texas, California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México y otros. En 1903, el presidente Theodor Roosevelt maniobró para separar a Panamá de Colombia. En compensación, Washington pagó a Colombia 25 mil dólares. En Brasil, en 1964, un golpe de Estado promovido por Washington derrocó al presidente João Goulart, quien había prometido una reforma agraria y nacionalizar el petróleo.
En 1981, el general Omar Torrijos, presidente de Panamá, murió en un accidente aéreo. Documentos desclasificados del Pentágono demuestran que fue víctima de un operativo de la CIA.
La lista es más larga.

El Perú rechaza uso de la fuerza en Venezuela




El canciller Ricardo Luna dijo que ante la amenaza del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos en Venezuela, se está negociando una declaración conjunta de respuesta con otros países de la región.

·        Intervención externa socavaría objetivo de restaurar la gobernabilidad democrática, dice gobierno mediante comunicado.
El Gobierno del Perú rechazó cualquier amenaza o el uso de la fuerza no autorizado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Venezuela pues considera que cualquier intervención externa socavaría el objetivo de restaurar la gobernabilidad democrática en ese país.
A través del Comunicado Oficial 028-17, nuestro país reiteró su condena a la ruptura del orden democrático en Venezuela y su no reconocimiento a los actos de la Asamblea Constituyente. Asimismo, explica que la Declaración de Lima constituye “la reacción regional” para defender el último órgano democrático vigente en Venezuela: la Asamblea Nacional electa libremente.
“Una negociación de buena fe, con objetivos claros y plazos precisos, es la única vía aceptable para recobrar la democracia en Venezuela. Todo intento interno o externo para recurrir a la fuerza socava el objetivo de restaurar la gobernabilidad democrática en Venezuela, así como los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”, dice el comunicado.
De esta forma se manifestó ante las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien dijo que no descartaba una “opción militar” en Venezuela, debido a la crisis política y económica en la que está sumido.
RESPUESTA CONJUNTA
El canciller Ricardo Luna dijo que ante la amenaza del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos en Venezuela, se está negociando una declaración conjunta de respuesta con otros países de la región.
“Perú y algunos países de la región con mentalidad similar, condenan la amenaza o el uso de la fuerza no aprobado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, dijo Luna.
RESPALDA ANUNCIO
El exministro de Relaciones Exteriores, Diego García Sayán, respaldó el comunicado del Gobierno del Perú, que rechaza cualquier amenaza o el uso de la fuerza no autorizado en Venezuela. “El comunicado de la Cancillería reafirma los principios del derecho internacional que prohíbe el uso de la fuerza”, indicó.
García Sayán subrayó que una hipotética invasión norteamericana a Venezuela ayudaría poco a la transición democrática en dicho país y la posición peruana coincide con un criterio que estuvo incluido en la Declaración de Lima respecto a que hay que impulsar las negociaciones dentro de Venezuela como camino de solución a la crisis que enfrenta.
El jurista consideró, que ha llegado el momento en que intervenga el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a fin de promover dichas negociaciones y se pueda encontrar una salida. “La gran pregunta ahora es cómo ayudamos a los venezolanos, respetando su soberanía, a salir de la crisis y encontrar el camino a la transición democrática”, comentó.
ALGO MÁS
La fujimorista Luz Salgado respaldó la decisión del Gobierno de expulsar al embajador venezolano, Diego Molero y el rechazo a la amenaza del uso de la fuerza formulado por Trump.