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viernes, 1 de diciembre de 2017

Una región rica, pero llena de pobres

 
Las Bambas, mina situada en la región Apurímac, es rica en cobre, pero su explotación beneficia a empresas extranjeras, mientras que la población sigue postrada en la pobreza.
Escribe: Alejandro Narváez.
En el ranking nacional de inversión minera, Apurímac lidera con el 22% del total nacional, seguido por Junín con 15%, Arequipa 12%. Los principales proyectos mineros con inversión inicial comprometida en la región son: Las Bambas (US$4,200 millones), Haquira (US$2,800 millones), Apurímac Ferrum (US$ 2,600 millones), Los Chancas (US$ 1,300 millones), Trapiche (US$ 1,000 millones) y el proyecto Anama, de la compañía Aruntani (segundo productor aurífero nacional después de Buenaventura) que producirá 60,000 onzas anuales de oro. Treinta proyectos mineros se apoderaron de Apurímac que representa aproximadamente el 65% de su territorio.
Según el Boletín Estadístico de mayo 2015, del Ministerio de Energía y Minas, los ingresos por concepto de canon minero para Apurímac ascendieron en el periodo 2010 -2014 a S/4, 700,000 en promedio anual. Las regiones que registran millonarios ingresos son: Ancash 855 millones promedio anual, Arequipa 524 millones y Cajamarca 449 millones. Pregunto ¿en este escenario, tiene sentido el canon? ¿El Estado, no es acaso quien debe promover la equidad entre regiones y grupos sociales?
Las millonarias inversiones mineras que se iniciaron en la región en el 2004, no trajo consigo la esperada reducción de la pobreza, ni la solución de sus problemas estructurales. Según las “Cifras de Pobreza 2012” del INEI, la pobreza monetaria en Apurímac alcanza el 55,5%, en Cajamarca el 54,2%, en Ayacucho un 52,6% y Huancavelica 49,5%. Las provincias más pobres son Cotabambas y Grau (sedes del proyecto Las Bambas) con una tasa de pobreza total de 81.9% y 78.3%, y de pobreza extrema de 47.8% y 42.2%, respectivamente. Apurímac tiene 95 mil jóvenes y solo el 3% ha concluido sus estudios universitarios. El 70% de sus ríos están contaminados (ríos muertos), etc.
Para el PNUD (2013), el Perú sigue siendo una sociedad con enormes brechas de acceso al Desarrollo Humano. Un país cuya pobreza afecta en mayor medida y con mayor profundidad a las poblaciones rurales del interior del país, donde persisten graves desigualdades según su lugar de residencia, origen étnico, etc. En el informe del propio PNUD, a nivel de regiones, Apurímac, se ubica en el puesto 23 (es decir, en la cola), Cotabambas está entre las 5 provincias más pobres del país.

El gran proyecto minero Las Bambas tiene su origen en 1911 con la empresa Ferrobamba. En el 2004, Xstrata se hace con dicho proyecto y se compromete a invertir US$ 4,200 millones para producir 400,000 TMF de cobre al año. Al ritmo de la producción estimada las reservas probadas se agotarían en 25 años y con plantas de ampliación la vida útil de la mina llegaría hasta 35 años (apenas una generación). En 2014, la nueva propietaria de Las Bambas, Xstrata-Glencore, decide vender el proyecto al consorcio Chino, liderado por MMG por US$ 7,000 millones e hizo el negocio del siglo. Tres preguntas al respecto: ¿Las ganancias extraordinarias fueron declaradas en Perú? ¿Fue el precio justo pagado por los chinos? y ¿Cuánto de dichas ganancias le tocó a Apurímac?
Es evidente que los niveles de crecimiento de las inversiones en Apurímac de los últimos años, no se corresponden con los niveles de reducción de la pobreza que deberían generarse. Ante esta situación, existe una crítica severa al Estado (y a las empresas que operan en la zona), en especial al funcionamiento y aplicación de las políticas públicas, pues sus fallas son evidentes, graves, y enmascaran situaciones inaceptables de injusticia y exclusión social. Pero lo peor, quizás, es que algunos siguen creyendo que la pobreza es como el cáncer, que la ciencia todavía no logró descubrir su remedio o que no tiene cura.

Mientras que los representantes del gobierno sigan con la retórica de que la protesta es política, promovida por foráneos y anti mineros, sin apenas conocer los reales problemas de Apurímac, cometen un grave error y las cosas irán de mal en peor. Por supuesto, hay que dialogar para buscar soluciones a los problemas ambientales, sociales, laborales, etc. para honrar la palabra, pero sobre todo, con respeto mutuo. No hay otra opción.

domingo, 17 de julio de 2016

El ave más grande del mundo vive entre la amenaza y el desinterés


El avestruz le gana el título de más grande, pero no vuela. El más imponente, el que conoce los Andes y su vasto territorio, padece toda una odisea en nuestro país. Varias amenazas lo asedian y, aunque hay intentos aislados de investigarlo, para ver cómo se le protege, poco se ha avanzado al respecto. Se estima que hay 500 cóndores entre nuestras fronteras. El Estado no hace nada al respecto.
Por: Carlos Páucar.
En el cielo, esta imponente ave extiende sus largas alas, sin agitarlas. Solo las abre libremente y las corrientes de aire le ayudan a planear por los cielos, mientras la sombra de su vuelo se dibuja abajo, en tierra, donde mandan los humanos.
Lo penoso se produce después, cuando el cóndor es capturado. Los comuneros lo cogen de las alas, lo levantan en tierra y lo llevan a rastras. El animal, con sus patas no aptas para la caminata, avanza entre hierbas y empedrados.
En ese momento, todo el esplendor del cóndor andino se derrumba. Avanza torpemente, como si un destino cruel le señalara el camino. El ave, que antes gobernaba los cielos, pierde su señorío, su vigor, y es empujado sin misericordia para el rito del Yawar Fiesta.
Lo peor viene después. Ya todos festejan en el poblado de Cotabambas, Apurímac. Y el cóndor, totalmente desconcertado, es amarrado al lomo del toro, que embiste y se enloquece al sentir el peso extraño. Lo zarandea, lo atemoriza, el ave solo atina a encorvarse, a tratar de mantenerse erguido, mientras los pobladores, alegres y ebrios de chicha, buscan 'torear' a los animales atados.
Este es un conflicto constante, silencioso, intenso, que los anteriores gobiernos no quisieron ver, y el actual tampoco, entre una fiesta tradicional andina y la sobrevivencia de una especie, símbolo del Perú y de varios países de América. El Yawar Fiesta se ha convertido en una de las principales amenazas para esta ave cuyo nombre científico es Vultur gryphus.
"Yo no sé si deban prohibir el Yawar Fiesta porque puede tener implicancias sociales, ya que es una fiesta con tradición, enraizada en las sociedades andinas. Pero pienso que los derechos tradicionales de las comunidades terminan cuando se ponen en riesgo los derechos nacionales".
El que reflexiona es el investigador Renzo Piana, con estudios en Copenhague, Dinamarca y en Manchester, Inglaterra. Entiende que se deben buscar alternativas si se determina que el Yawar Fiesta tiene impacto negativo sobre los cóndores. Se les libera al final de la fiesta, pero sin saber qué daño se les causa.
DAÑO FÍSICO Y ECOLÓGICO
"¿Hay un maltrato físico? Por supuesto. Es un   cóndor amarrado a un toro, un cóndor que va a recibir estrés, un cóndor que se le va a afectar los   músculos, los ligamentos, las patas. ¿Hay un daño ecológico? Si se trata a de un cóndor con nido o pichón, no se sabe cómo será su comportamiento una vez liberado, si regresará al nido, si volverá a alimentar a su pichón... Y hay que multiplicar esos efectos por los 40 Yawar Fiesta que se realizan al año en las regiones sur y centro de los Andes; es decir, hay una gran presión sobre la especie a nivel poblacional".
Es cierto, impulsada por el   turismo   y la   globalización, la tradicional fiesta se ha multiplicado. Para la ecóloga   Jacqueline Liza, esto está llegando a extremos. "Si en la década de los 60 se contaban 3 de esas fiestas al año, ahora superan 40. Ahora van a inaugurar un colegio, lo celebran con Yawar Fiesta, una canchita de fútbol igual, y hay ocasiones que usan hasta 5 cóndores por celebración... Es lamentable porque la población en el país alcanza los 500 individuos, cuando en Argentina y Chile pasan los 2.500. Allá sí se están efectuando programas de conservación".
Que el   turismo    incentiva a la depredación lo demostró Rob Williams, director de la Sociedad Zoológica de Frankfort en el Perú, y otros investigadores de esta entidad. Ellos pusieron al descubierto el tráfico de plumas y huesos de cóndores en las zonas turísticas de Cusco y el Valle Sagrado.
De 500 establecimientos visitados se detectó la actividad ilegal en 26 de ellos. Se encontraron artesanías a precios de hasta 650 soles (si contaban con 6 plumas principales). Había plumas de cuerpo, pequeñas, a 5 soles, y plumas primarias principales, a 160 soles. Al   equipo investigador   le ofrecieron incluso un cóndor completo por 2.500 soles. 
En aquella pesquisa se hallaron 344 plumas de cóndor, incluyendo 36 plumas principales, 58 secundarias, 7 plumas terciarias, 9 de la cola, "también 23 alas completas y 2 cóndores muertos enteramente".
Otro peligro es que también las plumas y huesos de cóndor se usan para la medicina alternativa y las ceremonias de los chamanes. Estos aseguran que limpian las energías negativas y las usaban para terapias de curación. "Usamos las plumas de cóndor, decían los chamanes, solo 'a pedido', con anticipación". Todo un negociado que las autoridades nacionales y locales no han enfrentado. "Si no se toman acciones inmediatas, la próxima generación de cóndores nacidos en el Perú podría ser la última", advirtió el investigador Williams.
CREENCIAS PELIGROSAS
Pero no es lo único que enfrenta esta ave monógama (tiene una pareja en su vida). Entre las amenazas de esta ave, que al abrir las alas alcanza los 3 metros, que llega a pesar hasta 15 kilos y desinfecta sus patas con el PH ácido de sus excretas, están las creencias de los comuneros, que lo ven como un peligro para su ganado, pues aseguran que es cazador cuando solo es carroñero.
Los mismos comuneros envenenan pumas, zorros y otros animales menores. El ave, con un poderoso olfato para ubicar carroña, al comer esos restos también muere.
Pero hay algo más en este panorama de sobrevivencia del cóndor, las personas tratan de alargar la vida de animales con medicina veterinaria o de consumir al máximo a sus animales como hacen con caballos y burros, a quienes usan hasta en embutidos. El cóndor padece estas situaciones que desafían su alimentación al no hallar con facilidad carroña.
"Y, frente a estas amenazas, se debe considerar que su tasa de reproducción es muy baja. Un individuo alcanza su madurez sexual a los 10 años. Y solo pone un huevo cada 3 años", precisa Renzo Piana.
En el país, además, nadie sabe cuál es el porcentaje de sobrevivencia de los pichones porque, en realidad, poco se investiga sobre el cóndor. Solo existen esfuerzos individuales; ningún interés del Estado por saber más de esta ave que puede vivir hasta los 70 años.
Agrega Piana: "Debe haber interés del Estado por investigar al ave, pues solo se puede conservar lo que se conoce. Por ejemplo, hay alternativas al Yawar Fiesta. Que la gente compre su cóndor en un criadero y no use uno natural. O que, antes y después del rito, se analice cómo queda. Y al liberarlo hacerle seguimiento con rastreo satelital. Hay que saber el impacto que sufre".
Es una lucha terrible la de esta gran ave. Imponente, bella, majestuosa en los cielos. Humillada, cuando es obligada a ir por tierra.
“EL PERÚ ESTÁ MUY REZAGADO”
"El Perú es el único del continente que no ha hecho nada por el cóndor andino. El Perú no tiene ningún Plan de Conservación. Leyes hay, pero nada de planes concretos. Ecuador, Bolivia, Colombia investigan y han tomado medidas. Argentina y Chile trabajan de manera conjunta. El primero de ellos tiene un proyecto de criadero y de cooperación entre entidades. ¿Nuestro país? Simplemente, nada".
Quien se expresa así no es ningún observador ni analista, es Heinz Plenge, coordinador del llamado Plan Nacional de Acción para la Conservación del Cóndor Andino. Plenge tiene la esperanza de que el ministro del Ambiente empiece a cambiar este panorama desolador.
Para Plenge también hay una confusión de funciones, pues la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre pertenece al Ministerio de Agricultura cuando debería estar en el Ministerio del Ambiente. "No hay acciones, eso se debe ver en Lima".
CLAVES

En noviembre del 2011 se formó el Grupo de Conservación del Cóndor Andino. El ecólogo Piana es muy crítico: "Soy parte de este grupo de conservación. Bueno, eso creo. Hay una red que funciona por internet. En año y medio he recibido solo 2 mensajes, no se comparte nada de información, este grupo liderado por Plenge no se movió más. No puede haber un manejo familiar de la conservación. El Estado debe liderar el esfuerzo para que sea más representativo".